Pocos se acuerdan a estas alturas de Brad Renfro. No tuvo casi tiempo a demostrar nada, lo perdimos demasiado joven y se perdió a si mismo aún más joven.

Nació en la ciudad de Mármol: Knoxville (Tenesse). Fue criado desde bien pequeño por su abuela paterna, Joanne, ella fue la que le inculcó todos los valores cristianos que pronto se dejaría por el camino. Fue descubierto a los 10 años en una promoción contra las drogas. En ella, el pequeño Brad interpretaba a un mini-camello. El destino se encargaría de que su primer papel actoral fuera una realidad con el tiempo,  que aquel chico rubito que tanto prometía y que llamaba la atención al interpretar un papel tan crudo… llegara algún día a hacer realidad las peores pesadillas de Joanne.

Joel Schumcher quedó impresionado con la mirada triste y perdida de aquel niñito y decidió que tenía que hacer de él una estrella. Y por ello lo escogió para protagonizar junto a Susan Sarandon y Tommy Lee Jones la película “El Cliente”.  La cinta, y su papel, tuvieron tal relevancia que en 1995 ganó el premio “Young Star” que otorga The Hollywood Reporter, y la publicación People lo introdujo en la lista de los 30 menores de 30 años más influyentes.

Un año después, con tan solo 14 años, se volvió a rodear de estrellas en “Sleepers“. Robert De Niro, Kevin Bacon, Dustin Hoffman y Brad Pitt fueron sus compañeros en esta aventura que lo colocaba a las puertas de una adolescencia que pintaba pletórica: Solo podía convertirse en un ídolo de las quinceañeras y la crítica estaba a sus pies. Tenía uno de los futuros más prometedores de Hollywood.

A los 16, fue arrestado por primera vez: por tenencia de marihuana y cocaína. Su ilusionante carrera (y su vida) se empezaron a desvanecer con aquel porro que le hizo pisar su primera comisaría. Ya no iba a ser aquel niñito que ayudaba a su abuela en la Iglesia. El rubito que enamoró a toda una audiencia había crecido y, aunque seguía siendo un crío, comenzaba a rebelarse contra la imagen que había proyectado de si mismo hasta entonces.

Tras unos años alejado de las cámaras, regresó en 2001 con una película ya considerada de culto: “Ghost World”. Aunque el papel más representativo sería su protagónico en “Bully“. Larry Clark es todo un maestro a la hora de retratar las vidas de adolescentes sin tapujos, pero en esta ocasión (y después de conocer el destino final de Renfro), la radiografía hecha por Clark da escalofríos. En la película, Brad interpretaba a un chico sumiso que se deja arrastrar por su mejor amigo, llegando incluso a prostituirse por iniciativa de él, que a su vez encuentra en el porno gay amateur un filón de ingresos. Hasta que un día, el personaje de Renfro reacciona y urde todo un plan para matar a su amigo. Drogas, ultraviolencia y muchos traumas se unen en esta cinta que nos habla de la autodestrucción a la que Renfro ya había comenzado a abrazar por aquel entonces. Un grupo de chicos perdidos, como el propio actor, que caminan hacia la perdición.

Brad fue alternando durante los siguientes años su participación en películas con polémicos arrestos. En 2005 fue víctima de una redada contra traficantes y fue detenido por posesión de heroína. El joven actor se había pasado al caballo, lo mismo que vendía su personaje con tan solo 10 años. Los Angeles Times incluso publicaron una fotografía suya esposado. Admitió consumir heroína y metadona. El juez lo sentenció a 3 años de rehabilitación, y poco después fue enviado a un centro de desintoxicación  por conducir bajo los efectos de la heroína.

En 2008 terminó de rodar la película “Los Confidentes “, y la muerte decidió que ese fuera el último papel que iba a interpretar. Fue encontrado muerto el 15 de enero de ese mismo año, en su apartamento de Los Ángeles. Fue enterrado cerca de su hogar, en un plácido y tranquilo monte de Knoxville, en el Red House Cemetery.

Renfro descansaba cerca de la Iglesia donde su abuela Joanne trabajaba, donde se había criado y donde había recibido unos valores que, con tan solo 10 años, le habían llevado a protagonizar una campaña antidrogas. Seis años después, esos valores ya habían desaparecido con las primeras raíces de la rebeldía adolescente. El forense determinó que había sufrido una intoxicación accidental de heroína y morfina.

Su abuela no pudo soportar la pérdida de su nieto y se culpaba de como habían salido las cosas. Su corazón no pudo resistir tanta tristeza y menos de dos semanas después murió por causas naturales a la edad de 76 años. Ella le había educado desde los 5 años y ella le llevó a sus primeros castings. Lástima que no hubiera podido tomar más decisiones en la vida de Brad.

El niño de la iglesia, de la humilde ciudad de mármol. Que pasó de la educación tradicional y religiosa del estado de Tenesse al despampanente brillo de las luces de California. Y no supo mantener su esencia, sino que se dejó llevar por los excesos que truncarían una prometedora carrera como estrella.

Ya nadie se acuerda de Brad Renfro.

Puedes leer la primera parte del especial Vidas Fugaces aquí.

 


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

Commentario

  1. […] No te pierdas las dos primeras partes de este especial: -River Phoenix -Brad Renfro […]

  2. Nora 6 agosto, 2012 at 2:47 - Reply

    No, yo si me acuerdo de el… me encantaba como actuaba, es dificil entender como alguien tan talentoso y guapo como el se haiga enrredado en ese mundo de las drogas y no poder salir… me dio mucha tristeza saber como acabo todo para el… y peor aun pensar que su abuelita sufrio tanto despues de su muerte hasta morir. Descansa en paz Brad.

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