Vidas fugaces (I): River Phoenix

River nació cuando la década de los 70 aún estaba estrenándose. Su infancia se resumió en viajes hacia ninguna parte en pro de unos valores en los que jamás creyó. Con 22 años su madre abandonó Nueva York y dejó atrás a su familia para viajar por todo el país. En California conoció a un joven hippy que la enamoró de tal forma que en menos de un año ya se habían casado. El matrimonio Bottom concibió a su primer hijo once meses después. Se llamaría River Jude. River por la novela Siddharta de Herman Hesse y Jude por la canción de los Beatles (Hey Jude).

Cuando River solo tenía 3 años la familia se unió a la secta “Niños de Dios”, con la que vivieron en Texas, Puerto Rico y Venezuela, entre otros muchos hogares de paso. River nunca sintió que perteneciera a ningún sitio. Solo la música, su gran pasión, le hacía sentirse como en aquel sitio al que sus amigos llamaban casa. El pequeño de los Bottom tuvo que ser el pilar de la familia, que no dejaba de crecer, y pasaba los días tocando en cualquier esquina por dinero. Sus padres estaban demasiado cegados por la secta para reparar en que su hijo no estaba teniendo la infancia que se merecía. Siempre vivirían a remolque de su talento.

El maltrato infantil y la pedofilia estuvieron siempre presentes dentro de los “Niños de Dios” y la familia Bottom, con cuatro hijos en su haber (el quinto aún no había llegado), era un sabroso caramelo para su líder David Berg. River huía de aquella congregación y desarrollaba a temprana edad un fuerte amor por la naturaleza y los animales. Finalmente el matrimonio Bottom abrió los ojos y abandonaron la secta. Con tan solo 7 años el chico convenció a su familia para hacerse veganos y cambiar de vida. Tiempo después volvieron de forma ilegal a Estados Unidos y se convirtieron en los Phoenix.

River siguió luchando por su sueño hasta que fue descubierto por un alto cargo de la NBC. Había nacido una estrella: River Poenix. Su debut en el cine fue en “Los Exploradores” de Joe Dante, con 15 años, pero el papel que le marcaría de por vida lo tendría en “Cuenta conmigo”. River interpretaba a un joven que estaba destinado a ser un fracasado. Obviamente sus padres jamás le habían pagado una educación actoral, pero no la necesitaba. River era aquel chico, se había criado a la intemperie y simplemente se convirtió en su personaje. Solo tenía que recordar su infancia en las calles y las nulas expectativas de futuro que había tenido siempre para clavar cada una de sus escenas. Muchas veces, después de rodar el chico lloraba desconsoladamente. Como si el rumbo de su vida aún no hubiera cambiado, como si todavía fuera aquel niño que vagaba por todo el continente solo con canciones en la cabeza. Lo único que sus padres le habían dado en esta vida fue el amor de sus hermanos. Pero, injustamente, les había convertido en multimillonarios porque la película se convirtió en un éxito de taquilla y River en una de las jóvenes estrellas más prometedoras del momento.

El día más dulce de la vida de River tuvo lugar en 1988, cuando fue nominado al Oscar por “Un lugar en ninguna parte“, un título que se antoja como un capricho del destino. Pese a dejar atrás su infancia y convertirse en un joven exitoso, ninguna nominación pudo borrar el pasado de aquel chico y sus traumáticos primeros años de vida le pesarían para siempre. Era el ídolo de las quinceañeras, el actor de moda, pero había sido marcado desde su nacimiento y, pese a que ya no tenía necesidad alguna de seguir huyendo, lo hacía constantemente aunque no fuera de forma corpórea. Conoció a dos de sus mejores amigos Johnny (Deep) y Keanu (Reeves), que le acompañarían en el último tramo de su vida. Junto a Keanu se convirtió en un icono del cine de culto gracias a “Mi idaho privado”. Una película adelantada a su época con la que fue premiado en el Festival de Venecia. Su interpretación de un chapero homosexual marcó a toda una generación, pero la veracidad de la actuación terminaría con su vida. River utilizó el mismo método que con “Cuenta conmigo”, el de convertirse en el personaje y, como él, consumió cocaína de forma abusiva. Junto a Keanu se drogaban durante el rodaje para sentirse en la piel de sus roles ficticios y, se dice, que incluso mantuvieron relaciones sexuales. Poco importa eso ya, el daño vino por otra parte. El método lo mató. El personaje de Mike Waters terminó con su vida.

Una trágica noche de Halloween (otro cruel capricho), River acudió junto a sus hermanos Joaquin y Rain, y su novia Samanta Matis, al local The Viper Room, propiedad de su amigo Johnny. Allí, iba a tocar junto a Flea de los Red Hot Chili Peppers. Pero no llegó a subir al escenario. Persian Brown, una especie de heroína aspirada, le hizo salir fuera del local entre convulsiones. Mientras la banda de Johnny, “P”, tocaba el tema “Michael Stipe” en el escenario, su amigo se moría. Cuando se enteraron del estado de River, el grupo abandonó el local. River ya era historia. Se había ido para siempre con tan solo 23 años.

¿Qué hubiera pasado si River no hubiera rodado “Mi Idaho privado”? Nunca lo sabremos pero seguramente no habría rechazado protagonizar “El Cuervo”, papel que finalmente recayó en Brandon Lee que murió disparado durante el rodaje. El destino a veces es así, quizá estaba escrito. Como curiosidad, Leonardo Dicaprio heredó gran parte de los proyectos en los que River no pudo participar, incluyendo “Titanic”.

Johnny Deep cerró el local y, al no poder soportar la depresión por la pérdida de su amigo, se mudó a Francia. Hasta el año 2004 (cuando Deep vendió el club), “The Viper Room” se cerró cada 31 de octubre. Año tras año,en la noche de Halloween, aquella acera se convertía en un homenaje al chico que pasó de músico callejero a icono de culto. A aquel activista vegetariano que había perdido el rumbo. Al líder de la generación X que vió como su sueño le asesinaba.

Al niño que nunca tuvo algo a lo que llamar hogar.

Canción que Rufus Wainwright compuso en tributo a River Phoenix


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

Commentario

  1. […] te pierdas las dos primeras partes de este especial: -River Phoenix -Brad […]

  2. […] Puedes leer la primera parte del especial Vidas Fugaces aquí. […]

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