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El show de Jordi Dalmau vuelve a ser polémico una vez más. Modelos caracterizadas con extraordinarias prótesis faciales y bellas novias coloridas y con corsés – fiel a su estilo-, crean una atmósfera típica del relato fantástico, dónde la moda de alta costura se transforma en un cuento de hadas oscuro y nada predecible.

Las enfermedades raras y en concreto, la hiperglicinémia no cetósica, sirven de inspiración para crear la colección de este año, que según el diseñador ‘hechizan a la persona que las padece y solo el amor puede romper esa maldición’.

Jordi Dalmau ha vuelto a demostrar su atrevimiento sobre la pasarela, integrando la moda nupcial de alta costura con el show más rocambolesco. Un desfile ecléctico dónde los haya, porque se niega a seguir estrictamente lo que marcan las tendencias.

A diferencia de los clásicos corsés, faldas desmontables y su variada gama de colores brillantes, éste año nos sorprendió con vestidos de corte asimétrico, plisados y texturas vaporosas.

Terminado el desfile, asistimos a la fiesta post-pasarela que ofreció el diseñador en el Concesionario Autolica Smart. Una fiesta dónde lo primero que vimos fue a un Jordi Dalmau sonriente haciéndose fotos con sus invitados.

Una vez hecha la foto de rigor en el photocall, disfrutamos de la fiesta, de los suculentos canapés, de la música y los deliciosos cócteles de Crystal Head con maracuyá, de la fondue de frutas y cupcakes y brindamos con Juvé & Camps.

Y con el buen sabor de boca de haber pasado una bonita tarde, nos vamos a casa deseando que pase el año rápido para poder ver la próxima colección de Jordi Dalmau, que seguro no nos dejará indiferentes

Fotos de Kety Duran.


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Cristina Molina

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