Enofestival, el vino y los millennials

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Tal y como rezaba la organización, el principal objetivo del Enofestival era acercar a la generación millenial el culto por el vino. Y vaya si lo consiguieron pues los asistentes podían dividirse en una sola ojeada entre festivaleros y amantes vitícolas. El ambiente entre ambos fue distendido y no hay duda de que, tanto unos como otros, volvieron a casa enriqueciéndose culturalmente.

El cartel de esta nueva edición del Enofestival, que combina la cultura vitícula con los artistas underground del momento, no podía ser más llamativo y todos los artistas cumplieron con nuestras expectativas. La sala de conciertos ofrecía el equilibrio perfecto entre la intimidad y la fiesta. Algunos conciertos, como el de Luis Brea y el Miedo o Carmen Boza, sonaron cercanos, como si de un acústico en un bar de Lavapiés se tratara. Incluso Luis se atrevió a entonar sin micro durante una parte de su show, lo que requirió de la colaboración de un público abierto a todo (puede que el vino ayudara, pero no lo podemos asegurar). Otros como Trajano! o Joe Crepúsculo convirtieron la sala en un hervidero. Aunque hay que reconocer que la máquina de baile del barcelonés sonó algo menos festiva de la habitual, echando de menos los cierres multitudinarios a los que nos tiene acostumbrados.

Entre actuación y actuación, pudimos disfrutar de maravillosos vinos de toda la península. Cada una de las marcas ofrecía en sus stands una gran variedad de vinos: tintos, rosados, blancos, espumosos, afrutados… había para todos los gustos y, en la mayoría de los casos, a precios muy razonables. Además, si alguno de los conciertos programados no te acababa de convencer, tenías la posibilidad de acudir a catas (también con un precio muy reducido): una manera muy especial de aprender sobre enología en un ambiente relajado y distendido.

Y, aunque la variedad de food trucks no era muy grande para conseguir rebajar el vino consumido, la comodidad estaba asegurada pues las instalaciones del Teatro Goya te ofrecían varios espacios para relajarte, tanto en su interior como en su terraza (el tiempo acompañó sorprendentemente para estar inaugurando el octubre madrileño). El flujo de público fue el adecuado para disfrutar de una experiencia como esta, que contrasta con otros festivales más xxx. Sin duda la tipología del festival así lo requiere.

Aunque en CODEC somos bastante cerveceros, los del Eno no han picado la curiosidad por el majestuoso líquido del dios Baco y no tenemos duda de que el año que viene repetiremos.

 


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

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