mrrobot

Existen series que se meten en tu cerebro e inoculan en él un extraño veneno que te deja fuera de órbita. Hay pocas, pero las hay. Y Mr. Robot es una de ellas. Es imposible no cruzar la pantalla cuando el propio protagonista comienza la serie hablándote, directamente a ti. Pero no como hace Kevin Spacey en House of Cards, es mucho más que un recurso cinematográfico llamativo. Aquí Elliot te habla porque realmente cree en ti, estás en su cabeza y le influyes: teme lo que pienses de él y está asustado de que existas. Elliot está loco (concretamente sufre trastorno de ansiedad generalizada y fobia social)  y tú, como espectador, no eres más que un ejemplo de ello. Con dicho arranque es inevitable involucrarse en esta trama tan bien tejida.

Elliot, además de estar como una cabra, es un hacker que será reclutado por Mr. Robot, un rescatado Christian Slater, para una misión muy especial: destruir a las multinacionales que gobiernan el mundo y devolvérselo a los ciudadanos. Como si de un Robin Hood cybernético se tratase. Halt and Catch Fire ya nos introdujo recientemente en el mundo informático, pero si ésta relataba los orígenes de los ordenadores y de cómo cambiaron nuestra sociedad, Mr. Robot habla de cómo la van a destruir.

En el universo binario hay muy pocas cosas palpables y el espectador se deja arrastrar, de muy buen grado, por códigos de programación que se entremezclan rozando la cefalea. Llega un momento en que la realidad se tergiversa y es difícil apreciar qué es real. La clave de esta ficción es conseguir que te pierdas en su mundo sin que te sientas engañado por tramas aparatosas ni cliffhangers baratos. Aquí nada tiene sentido, pero no importa, porque el mundo tampoco lo tiene.

No solo la locura de Elliott (interpretado por un brillantísimo Rami Malek, al que habrá que seguir la pista de ahora en adelante) inquieta a todo aquel que entra en el juego de Mr. Robot: estéticamente la serie es fría y perversa, como si hubiéramos entrado en una especie de Matrix realista. La música y el sonido tampoco nos dan un respiro. Todas las esquinas de esta historia nos empujan hacia el centro, nos marean y nos perturban.

Las series de la cadena USA Network no son famosas por estar en las quinielas de los premios ni por ser de las más descargadas. Pero con Mr. Robot han dado un golpe en la mesa al conseguir una ficción muy personal y rotunda.


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

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