killdarlings

El debut en el largo de John Krokidas no podría tener más puntos interesantes en su planteamiento. Kill the darlings nos cuenta el turbio asesinato que conmocionó a la Universidad de Columbia en 1944. Una historia de celos, pasión y ego desbocado de la que no se habla demasiado en los libros que documentan el nacimiento de la Generación Beat. Mucho antes de que Jack Kerouak firmase En el camino,  William S. Burroughs El almuerzo desnudo y Allen Gisberg Aullido (cuya adaptación vivimos hace unos años en la delirante y compleja Howl), estos tres escritores coincidieron y pusieron la semilla de una nueva visión literaria, pero cuyo relato es muy diferente al que acostumbra a acompañar a los grandes movimientos literarios.

Allen quiere ser poeta, pero lo último que espera encontrarse cuando ingresa en la Universidad de Columbia, es a un chiquillo desconcertante y carismático llamado Lucien Carr que le abrirá las puertas a un nuevo mundo, donde las métricas y las rimas pierden sentido y lo académico se diluye a favor de nuevos valores morales, desmitificando tabúes, donde todo el mundo es como quiere ser. De su mano conoce a un grupo de escritores con los que provocará el renacer de un nuevo orden literario que huye del snobismo y el puritanismo, así como el consumo de las drogas y una libertad sexual latente que empezaba a despertar. Pero en este camino lleno de maquinas de escribir y resacas, el joven Ginsberg también descubrirá la oscuridad del alma humana, un juego de máscaras y sombras, donde la pasión enturbia todo y la amistad es demasiado compleja para juzgarla.

A nivel cinematográfico, la película de Krokidas también aporta interesantes elementos. Por una parte, encontramos el primer papel premiable de Daniel Radcliffe, que aunque conserva las gafas de Harry Potter, explota aquí su lado más transgresor, brindándonos su primera gran interpretación. Pero su némesis no resulta menos impactante, Dane DeHaan (En terapia) crea un Lucien Carr alejado de su imagen editorial, mostrándonoslo como un joven al que odiar, desear y perdonar, el personaje más complejo de todo el relato y el que mejor funciona. Pero no hay que olvidar al importante elenco de secundarios: Michael C. Hall (que tiene aquí algo de Dexter y de David Fisher), Ben Foster o Elisabeth Olsen (sí, la hermana con talento).

En conclusión, aunque esta ópera prima no  es ninguna obra perfecta ni puede aspirar a premios realmente importantes, tampoco lo pretende y cumple su función a la perfección, que no es otra que darnos pistas sobre el potencial artístico de Krokidas, Radcliffe y DeHaan y, de paso, darnos una visión de una importante época de la historia literaria que poco tiene que ver con lo que nos explicaron en clase de Literatura.

 

 


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

Commentario

  1. […] actor por la comedia romántica (Amigos de más), el terror sobrenatural (La mujer de negro) y el drama biográfico (Kill your darlings) y en todas ha salido victorioso. Lo que hace en Horns es quizás lo mejor de […]

  2. […] es la primera vez que hablamos de la madurez actoral tan buena que está teniendo Daniel Radcliffe (aka Harry Potter) y parece que ésta se va afianzando a pasos […]

  3. […] Nos quedamos con un caso mucho más elegante: el que nos dejaba Daniel Radcliffe en la biblioteca de Kill Your Darlings. Aunque la felación la realice una chica, no hay duda de que la escena es de lo más homoerótica […]

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