Ben Whishaw acojonado.
Ben Whishaw acojonado.

Hay series que, directamente, no te esperas. London Spy tiene un título que aparenta ser muy descriptivo, pero nada más lejos de la realidad. Sí, trata de un espía en Londres, pero no tiene reminscencias bondianas ni la ligereza de Kingsman. El tema central no es el espionaje ni desprende aroma british.

La serie es un juego caleidóscopico, donde la realidad tiene miles de aristas y nada es lo que parece… o es exactamente eso. El espectador nunca tiene claro donde empieza la paranoia y donde termina la conspiración.

London Spy podría pasarte a ti en una etapa un poco paranoica de tu vida. Cogiendo la premisa de “No confíes en los extraños”, el punto de partida es la salida de una discoteca de Danny, un joven al que se le ha ido la mano con sus excesos y deambula por las calles londinenses mientras el sol va haciendo acto de presencia y evidenciando su decadencia. Es, en ese momento, cuando conoce a un atractivo chico, Alex, que va haciendo running por la ciudad: las dos caras de la moneda.

De dicho encuentro nacerá una extraña relación sentimental que se romperá de forma abrupta con la misteriosa desaparición de Alex. A medida que Danny comienza a buscar respuestas, las preguntas se volverán en su contra y se convertirá en el centro de una supuesta conspiración de grandes magnitudes.

Ben Whishaw, que interpreta al desgraciado de Danny, hipnotiza con su actuación desde el primer momento. Con solo una cara consigue reflejar desolación e impotencia y se gana enseguida la empatía del televidente. Wishaw ya interpretó en Lifting a un joven abrumado por la muerte de su compañero sentimental. Pero aquí no se aferra a la tristeza, sino a locura malsana. Destaca también la actuación del veterano Jim Broadbent, al que cuesta un poco más saber de qué pie cojea.

BBC Two ha conseguido crear una serie pequeña pero contundente que huye de cualquier género, difuminando todos los convencionalismos posibles. London Spy no llegará a España con demasiada facilidad pues ni tiene la comercialidad de Orphan Black ni el impacto de Mr. Robot. Pero sí dispone de la suficiente personalidad como para ser un gran disfrute para el seriéfilo más exigente.


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

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