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El Día de la Música arrancaba su última edición con una propuesta muy especial. Dejando de lado los grandes artistas internacionales que nos habían acompañado en anteriores años (en parte por razones presupuestarias), la organización decidió apostar por la escena patria homenajeando así al sello Subterfuge en sus bodas de plata.

El punto de partido era muy interesante y el cartel llamativo y nostálgico pero, para sorpresa de todos, solo contaron con un escenario en Matadero, lo que supuso que el reloj se convertía en el cabeza de cartel del evento. Algunas bandas no llegaron a contar ni con 15 minutos de concierto, lo cual despistó tanto a ellos como al público que veía sorprendido como varios de sus artistas favoritos no les regalaban más de 5 temas. Anni B Sweet lo reconoció en su propio recital, el tiempo corría. Menos mal que tanto ella como el siempre imprescindible McEnroe (por poner solo algunos ejemplos) tenían bien preparadito el setlist para emocionar con lo mínimo y bajo el sol más sofocante. A algunos les dejaron un poco más de cuerda como a Sexy Sadie o Los Fresones Rebeldes. En el segundo caso mucho más pronunciado, gracias a Dios, pues era todo un acontecimiento (realmente la actuación más esperada por casi todos) el reencuentro de esta, y otra más, bandas míticas.

La nostalgia fue el punto de unión de todo el fin de semana y a ello ayudaron, además de los grupos más representantivos del poppie noventero, que bandas que siguen en activo apostaran por rescatar sus temas iniciales, como fue el caso de Dover o Ellos. Sin duda lo mejor del festival, volver a disfrutar en directo canciones que ya se habían caído del setlist común de algunas de las bandas preferidas del público asistente. También descubrimos a grupos que van a dar mucho de que hablar como los enérgicos Pantones o los divertidísimos La La Love You. Una pena que a estos los cortaran  en mitad de canción dejándonos en un coitus interruptus.

¿Lo peor? El ya mencionado timing. Ya lo dijeron unos iluminados L-Kan: Cantamos una menos para que los Fresones puedan tocar una más. El orden de las actuaciones tampoco era el más acertado y los finales de jornada fueron algo extraños. El viernes cerró la velada un aburrido Carlos Jean, al que tuvimos hasta en la sopa todo el fin de semana. El sábado le tocó el turno a su compañera Najwa, descocada y rebelde, no aceptó las exigencias de la organización y siguió con su concierto tal y como lo tenía previsto sin mirar el reloj. Eso sí, a las dos y media justas (ni un segundo más), los técnicos le bajaron el micro y dieron por acabado el festival pese a que la actriz de Lucía y el Sexo seguía dándolo todo encima del escenario. ¿Miedo a que Ana Botella apareciera subida en un tanque en defensa del descanso vecinal?

Una verdadera pena que Madrid no pueda despegar del todo como escenario festivalero por imposiciones como estas. Menos mal que las bandas dieron lo mejor de si y la organización (en el resto de aspectos) tuvo un trabajo impecable, dejándonos finalmente un sabor más dulce que amargo.


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

Commentario

  1. […] más romántica. Ya disfrutamos a Luis y Belén junto a Ellos en la última (desgraciadamente) edición del Dia de la Música. Pero, a contrario de lo sucedido en el festival de 2014, en esta ocasión dispondrán de todo el […]

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