chvrches

Tras la caótica edición de 2013, el festival madrileño DCode ha dado un paso adelante en la confirmación como el mejor (y casi único) festival de la capital. No ha sido un paso de gigante, pues la organización aún tiene muchos deberes, pero algo es algo. Para empezar, los medios (al menos los más humildes) no tuvimos constancia de nuestra acreditación hasta una vez comenzado el festival. Sí, como suena, sobre las 17h de la tarde del mismo día de la cita musical. Lo cual conllevó que aquellos medios de fuera de la ciudad vieran imposible llevar a cabo cualquier tipo de cobertura improvisada.

Seguramente por una menor afluencia (se agradece) que el año pasado, cuando hubo sold-out, la organización no se vio superada por las circunstancias y la ampliación de terreno, barras y baños portátiles fueron suficientes para no colapsar el festival.

En cuanto al terreno musical, mientras Francisca Valenzuela se confirmó como la revelación latina del momento (¿la siguiente Javiera Mena?), Russian Red nos ofreció una actuación demasiado marcada por su último trabajo, lo cual no acabó de ser encajado del todo por los asistentes. Después, Jake Bugg nos volvió a regalar un recital impecable como el del FIB. Además, descubrimos que el británico tiene su público carpetero en nuestro país, toda una sorpresa. Pese a que el plato fuerte de la velada era Beck, que no defraudó en absoluto, la mayor convocatoria fue creada por los madrileños Vetusta Morla, que se coronaron además como el grupo preferido por los asistentes (a través de las votaciones de Spotify).

Ya en la madrugada, La Roux no tuvo la mejor elección de setlist, por lo que ofreció uno de los conciertos más irregulares de la noche. Todo lo contrario que la banda de moda, Chvrches, que nos regalaron hit tras hit (también lo tenían más fácil con un único LP y un éxito más reciente) para un colofón por todo lo alto. El cierre vino dado por los siempre efectivos Digitalism, esta vez en formato DJ Set (¿por qué?).

De nuevo, nos echaron demasiado pronto (sobre las 4 y media) pese a lo aislado del recinto. Una vez que Botella ha anunciado que no volverá a presentarse como alcaldesa, ¿será el comienzo de una nueva edad de oro del festivaleo madrileño? Lo que está claro es que mientras no terminen pasado el amanecer (más indignante aún fue el caso de El Día de la Música) los festivales de la capital no podrán tener la relevancia de los de, por ejemplo, la ciudad condal.

Fotografía: Organización DCode.


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

Commentario

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