Los ingleses Suede eran uno de los platos fuertes del viernes © Mimi Margalef
Los ingleses Suede eran uno de los platos fuertes del viernes © Mimi Margalef

Cruïlla Barcelona es uno de esos festivales difíciles de clasificar. Año tras año nos ha presentado un line-up muy heterogéneo que mezcla estilos musicales de lo más dispares.

La edición de este año, que se celebró el pasado fin de semana en el Fòrum, no se quedó atrás en cuanto a diversidad musical, lo cual se tradujo (obviamente) en un público de lo más especial. Uno de los más extraños que pueblan el panorama de festivales españoles. Muchos de los asistentes estaban allí solo para ver a un artista en concreto, por lo que, en ocasiones, era común encontrarse con mayor afluencia en los quioscos de comida que en los conciertos.

Cat Power fue el primer plato fuerte del festival. La estadounidense interpretó casi íntegramente su último álbum por lo que dejó cierta sensación de decepción entre sus más fieles seguidores. Rufus Wainwright llegó después con sus clásicos sin más ayuda que su guitarra o, en otras ocasiones, un piano de cola. Suede se encargaron de llenar la noche con hit tras hit, demostrando que todavía son capaces de dar mucha guerra y que para ellos no pasan los años.

Cat Power © Mimi Margalef
Cat Power © Mimi Margalef

Después, Standstill presentaron su espectáculo Cénit que (como siempre) maravilló a los asistentes. Los catalanes se enfrentaban a la prueba de fuego que suponía trasladar su propuesta a un festival (cosa que no pudieron hacer con Rooom). El resultado fue satisfactorio, aunque quizás era un poco tarde para una actuación tan densa. Eso sí, allí estaban The Suicide of Western Culture, Joan Colomo y (sobretodo) Buraka Som Sistema para subir el ánimo de los festivaleros y conseguir que aguantaran despiertos hasta la apertura del metro.

El sábado la cosa estuvo más animada ya desde primera hora con Morcheeba, que supieron reunir al público que acudió en masa. El regreso de Skye Edwards no les ha podido venir mejor. Los ingleses presentaron un setlist basado en gran parte en los temas de sus dos primeros discos, aunque regalaron tres canciones inéditas que aparecerán en su próximo álbum, que llegará en otoño.

El público se adaptó a las diferentes propuestas que pasaron por los escenarios del festival, aunque la cosa no fuera con ellos. Así pudimos ver a la gente rapear con Snopp Dog (en un concierto bastante asimilable para no iniciados), brincar con el reivindicativo Fermín Muguruza y perrear con la divertida actuación de Tego Calderón.

Los chicos de Nasty Mondays ofrecieron una de sus clásicas y brillantes sesiones con el mejor indie pop electrónico. Ellos se encargaron de poner el broche final a tan irregular evento.

Fotos de Mimi Margalef.


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

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