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Sansito trolleando a Jero Romero en medio de su concierto

Una vez reposado el cuerpo y la mente después de viajar hasta Gandía para asistir a la segunda edición de un festival que tiene todas las papeletas para convertirse en una cita habitual de las vacaciones de semana santa, ya hemos tenido tiempo de organizar todo lo que pensamos y hemos vivido en este festival nuevo para nosotros.

La segunda edición de un festival siempre es algo compleja. Se intentan corregir errores del estreno pero las expectativas siempre son feroces. Cuando uno se enfrenta a un cartel de este tipo (repleto de los grupos indies de moda), se espera que la media de edad sea muy baja aunque, si algo ha caracterizado a esta edición del SanSan Festival es la heterogeneidad de su público.

Es probable que el ingente número de invitaciones promocionales que se habían entregado desdibujaran un poco el perfil de los asistentes pero, a la hora de la verdad, más de 40.000 personas llegaron al Wonderwall Music Resort de Gandia con ganas de pasarlo bien y bailar.

La organización del evento fue bastante correcta. No hubo excesivas colas y la higiene del espacio, uno de los puntos flacos de muchos festivales, fue decente. Además, había un gran número de voluntarios que ponían todo su empeño en ayudarte ante cualquier duda. Quizá uno de los errores más destacables fue el hecho de no entregar horarios a los asistentes. Está muy bien apostar por el ecologismo pero sobrevolaba una idea general de confusión entre los allí presentes.

Otro error muy acentuado fue la manera como se programaron los conciertos. Este aspecto siempre es bastante subjetivo, pero cualquier podría coincidir en que Dorian (que estrenaban su show “Diez años y un día”) son demasiado potentes como para programarlos antes del anochecer o que McEnroe no es lo que más entra a las 3 de la madrugada cuando en el otro escenario están tocando Varry Brava.

La colocación de los escenarios fue otro de los errores a nuestro parecer. En ocasiones el sonido del escenario Desperado se solapaba al del escenario Masters.

En lo referente al alojamiento, el SanSan ofrece varias opciones que en el fondo no están del todo mal. La opción de quedarte en el propio recinto del festival en régimen de hotel nos parece una opción bastante acertada para poder vivir la totalidad del festival y no perderse ningún concierto ya que el acceso al recinto del festival en ocasiones se colapsaba debido a la gente bebiendo en el camino de acceso. Nuestra opción de alojamiento fue la del camping La naranja ya que nuestro presupuesto no alcanzaba para quedarnos en el propio recinto. Con respecto a ambos campings tenían el handicap de estar situados bastante lejos (sobretodo en el caso del camping oficial) del recinto de los conciertos. El camping habilitado por SanSan no era más que una parcela convertida en parking de tiendas de campaña pero La Naranja tenía los beneficios de ser un camping de los de toda la vida: con sombra, duchas decentes e incluso un bar bastante económico, por lo que de los dos creemos que es la mejor opción.

La mayor parte de los asistentes disfrutaron de la ciudad de Gandía y sus playas durante su estancia, aunque el clima no acompañara en todo momento. Una brisa demasiado fría y las lluvias finales emborronaron lo que podría haber sido un caluroso viaje.

Hablando del tema conciertos, la verdad es que el hecho que ya hemos comentado de que se solaparan los conciertos impidió que pudieramos disfrutar de al menos una parte de cada concierto en algunas ocasiones. No recordamos si el orden de los conciertos es el orden cronológico pero creemos que en verdad eso es lo de menos a la hora de recordar el festival.

L.A. no es que sea el alma de la fiesta, pero era uno de los que más esperábamos. Hemos podido disfrutar de su directo en numerosas ocasiones en salas pequeñas (aunque también en algún que otro festival) y teníamos ganas de verlo en uno de los escenarios principales en una hora creemos que ajustada al tipo de concierto que ofreció. El hecho de presentar canciones de su nuevo disco que el público aún no conocía, no le restó encanto al concierto y supo hacer que la gente terminara pegando saltos en algunas de sus canciones.

El Columpio Asesino pusieron la nota onírica al festival. Los temazos de Ballenas Muertas en San Sebastián sonaron con más fuerza que nunca en el escenario principal. Pero, tal y como estaba previsto, fue Toro la encargada de propagar esa euforia general que solo un himno puede provocar.

Jero Romero nunca defrauda. Él y su banda son una de las formaciones que más disfrutan los directos (se nota en sus caras) y hacen disfrutar al público contagiando su vitalidad. Algún momento instrumental quizá demasiado largo pero se perdona por ser marca de la casa.

La Habitación Roja nos regalaron un maravilloso repaso por sus 20 años de carrera. En (casi) estricto orden cronológico, los valencianos interpretaron algunos de sus mejores temas y soplaron las velas del pastel entregado por el omnipresente Sansito, la mascota del festival.

León Benavente, se enfrentaban a un público un poco expectante y crítico ya que la noche anterior cuando acompañaron a Nacho Vegas en su concierto, no estaban en las mejores condiciones como para un concierto, pero lo que si que hay que reconocer es que su directo fue impecable y nos hicieron enloquecer con “Ánimo valiente”, “Revolución” o “Ser Brigada”.

Lori Meyers Dj Set. Programado en pleno prime time festivalero, el propio Noni tuvo que recalcar, micrófono en mano, que aquello era un DJ Set, debido a que muchos de los allí presentes esperaban ver un directo de la banda. Hecho que se notó en la euforia vivida en el cierre de la sesión  con Mi Realidad.Lo que la organización había vendido como “Lori Meyers Especial Dj Show” con remezclas de temas propios de la banda y un espectáculo de luces y efectos se convirtió en tres colegas delante de un pc pinchando con spotify y una pantalla con el típico screensaver de Winamp. Dicho todo esto, cabe decir que no compartimos la indignación del público que esperaba verlos en directo. Desde un principio quedaba bien claro que no sería un concierto de Lori Meyers como de costumbre y aparte, la selección musical no estuvo nada desacertada. En lo que no concordamos en en la decisión de la organización de programarlo a la hora más importante de todo el festival, las 12 de la noche del sábado.

Varry Brava tuvieron por fin, que nosotros recordemos, su momento de gloria en un festival. Ya era hora de que se les concediera una actuación en un escenario principal y en una hora adecuada para la fiesta que montan. Esa misma noche pudimos verlos junto con Second compartiendo canciones y escenarios.

A The Noises le tocó quizás torear en la plaza más difícil: tocar a la misma hora que Kakkmadafakka. Aunque en un principio, las actuaciones se habían programado con media hora de diferencia para que no se solapasen del todo, ese mismo día los horarios fueron cambiados para coincidir. Como bien dijeron The Noises, fue una lucha entre el salmón noruego y el jamón ibérico. Nosotros decidimos apostar por lo ibérico y por fin pudimos ver por primera vez en directo a uno de los grupos que creemos que van a ser de los más esperados en los festivales debido a su potente directo. Si Pacífico es un gran disco, en directo mucho más.

Alguna vez se nos ha escapado la cursilada de que “The Zombie Kids no es un grupo, es un estado de ánimo”. Pues bien, no vamos a renegar de haberlo dicho. Es empezar el concierto y el desmadre comienza.

Hay un aspecto que siempre nos deja con la sensación de que no se aprovecha el potencial que realmente tiene un festival en el aspecto de crear momento únicos e irrepetibles que al fin y al cabo son los que fidelizan y hacen volver al público. Nos referimos en concreto a que si organizas un festival con el 97% del cartel compuesto por grupos nacionales de estilos musicales afines, sería de agradecer las colaboraciones sobre grupos encima del escenario, más aún cuando muchos de ellos en ocasiones tienen canciones en común. Salvo Second y Varry Brava como hemos comentado antes, no se aprovecho esta oportunidad, a pesar de que los organizadores comentaron en días previos que dos de los grupos más esperados como Supersubmarina e Izal se unirían para colaborar sobre el escenario.

En resumen, creemos que el SanSan Festival ha sabido superar la prueba de la segunda edición y se postula como candidato a ser la primera opción en cuanto a vacaciones de semana santa para el público festivalero.

Jordi Tobajas / Joaquim Latas


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