Call me by your name, luces y sombras de un amor de verano

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El triunfo el año pasado de Moonlight en la gala de los Oscar (no exento de un divertido malentendido) nos dio pistas de los cambios que azotan a la Academia. Se alzaba con el triunfo tras la pasada polémica “so white” y el escandaloso fracaso de Brokeback Mountain unos años antes. Esta decisión tan reciente de los académicos seguramente jugará muy en la contra de Call by your name, una de las favoritas de este año, que se ha ido desinflando en la maratoniana carrera hacia el máximo galardón, pese a resultar mucho más redonda que la cinta de Barry Jenkins.

La película de Luca Guadagnino llamó la atención en todos los festivales donde se estrenó, alzándose ganadora en Toronto, por lo que todos los ojos se posaron en ella desde el principio. El director, que ya nos deslumbró en Cegados por el Sol y que prepara el remake de Suspiria para este año, adapta una novela de André Aciman sobre un joven de 17 años que comienza a tener sentimientos por el ayudante americano de su padre.

No se trata de una historia de amor al uso, sino que relata un complejo camino de autodescubrimiento y nos habla de la dificultad de gestionar tus propios sentimientos cuando estás en ese delicado momento de abandonar la infancia para adentrarte en el oscuro mundo adulto. La película rechaza gran parte de los estereotipos de este tipo de films y no ahonda en la presión familiar o del entorno, sino en la que uno mismo ejerce sobre su mente, cuando va descubriendo cosas que es incapaz de dominar.

La excepcional música de Sufjan Stevens y las bohemias localizaciones del norte de Italia convierten la cinta en un viaje bellísimo, por el que acompañamos al joven Elio mientras afronta todos sus fantamas. Las interpretaciones son impecables, pero destaca especialmente la del actor emergente Timothée Chalamet, que consigue encarnar a un protagonista indeciso y miedoso, pero a la vez insinuante y juguetón . Todo un logro que lo sitúa en lo más alto de las quinielas para los premios más importantes del año.

La película cuenta con escenas brillantes que la hacen muy diferente a sus contemporáneas: una sensual pero tosca escena con un melocotón, una conversación paterno-filial que hace saltar por los aires las convenciones establecidas sobre el mundo de las parejas y el afecto y una secuencia final que te destroza el alma. Porque a medida que Elio y Oliver se van enamorando, mirada a mirada, gesto a gesto, nosotros lo hacemos con ellos. Y la frustración y tristeza que siempre llega en septiembre, tras vivir un intenso amor de verano, nos desarma como a ellos.

Pese a que la premisa de Call me by your name puede resultar algo polémica debido a la diferencia de edad de sendos protagonistas, todo aquel que deje  atrás sus prejuicios y decida echarle un ojo, descubrirá una historia dulce que se cuenta con exquisita naturalidad y que no da lugar a juicios de moral. Este esfuerzo llevado a cabo por todas las personas que han participado en ella, la convierten en una de las mejores películas del año.


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Jordi Tobajas

jordi@codecmag.com

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